martes, 23 de septiembre de 2008

Intercesión

Constantemente nos sentimos presionados, por no decir tensos, ante la necesidad de proporcionar nuevos métodos, nuevos planes, nuevas estrategias, nuevas organizaciones, que hagan avanzar a la iglesia y aseguren su crecimiento y eficacia. Sin embargo, el método de Dios son los seres humanos. La iglesia anda buscando mejores métodos, Dios anda en busca de mejores hombres. (E.M. Bounds “La oración fuente de poder&rdquoGuiño

 

Dios busca gente, es decir, hombres y mujeres, a los que pueda usar. Siempre fue así  (Génesis 12:1-3) Dios llama a Abraham para hacer de él una gran nación, que a su vez, con su ejemplo inspire al resto de las naciones y las conduzca a Dios.

 

Propósito del Llamado “haré de ti una gran nación, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición.” “y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

 

Requisito del Llamado “Sal de tu tierra y de tu parentela a la tierra que yo te mostrare”.   Confianza en Dios que se expresa en su aspecto negativo en la renuncia total, y en aspecto positivo en la obediencia y entrega absoluta.

 

De Abraham salió un pueblo, conocido como Israel, el pueblo escogido por Dios para ser Luz a todas las naciones. Dios mantuvo su propósito, pero Israel no. De esta manera llegamos al pasaje de Ezequiel 22:30, donde descubrimos que Dios busco entre los sacerdotes, profetas, príncipes y todo el pueblo de Judá un hombre que se interponga entre su pueblo y Él y le defienda y no lo encontró. En los días de Ezequiel, Judá era lo único que quedaba de la viña del Señor, es decir, de su pueblo escogido.  El reino idolatra de Israel había sido destruido y su pueblo enviado al exilio. Fue un día muy triste en la historia de Israel cuando Dios mandó a Ezequiel profetizar contra los pecados de Jerusalén, declarando que no tenía otra alternativa que juzgar la tierra. El capitulo describe la situación vergonzosa en la que se encontraba el pueblo y sus representantes. Esa situación produjo una brecha entre Dios y su pueblo y buscó a alguien que se pusiera entre Dios y el pueblo a favor de este último, tristemente no lo halló.

 

Existe un brecha clara entre Dios y el hombre y Dios busca quien se ponga en la brecha y medie o interceda a favor del hombre ante Dios. Esa es la posición clara de un intercesor. Ninguna frase en la Escritura define con mayor acierto la obra de un intercesor “delante de mi, a favor de”, esta labor puede hacer que Dios actúe e intervenga en la vidas de los seres humanos.

 

Hoy Dios sigue buscando, como entonces, alguien que se ponga en la brecha delante de Dios y a favor de otros. Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2ª Pedro 3:9), este pasaje abarca a muchas personas con nombres y apellidos, gente que se encuentra cerca de ti, familiares, compañeros de trabajo y de estudio, vecinos, gobernantes, y un largo etc.

 

Una vez que Dios nos revela su corazón, su intención y su propósito respecto a quienes nos rodean, el quiere actuar en sus vidas, y para esto quiere usarte a ti. La pregunta es ¿encontrará Dios en ti y en mi a esa persona que busca para levantar vallado y ponerse en la brecha delante de Dios a favor de esas personas con nombres y apellidos?

 

Piensa en tu familia. Estas dispuesto/a a ponerte delante de Dios, con todas las consecuencias, que eso pueda conllevar, a favor de ellos.

 

Piensa en tu trabajo y los compañeros / as de trabajo, el 60% o 70% de nuestra vida mientras estamos despiertos, lo pasamos con ellos. Estas dispuesto/a a asumir el rol de intercesor entre Dios y ellos.

 

Piensa en tus compañeros / as de estudio igualmente o en tus amigos / as, o en tus vecinos / as.

 

Piensa en tu ciudad, país, en tus gobernantes y como sus decisiones afectan al conjunto de la ciudadanía, podemos seguir indiferentes ante este hecho sin tomar cartas en el asunto. (1ª Timoteo 2:1-4)

 

No podemos seguir indiferentes ante lo que está pasando en la iglesia, en nuestra ciudad, en nuestro país, en nuestros gobernantes, en nuestras familias, en nuestros barrios, en nuestras empresas. ¿Podemos hacer algo?

 

Yo creo que sí podemos hacer algo y es ponernos delante de Dios a favor de todos ellos, no sólo para evitarles el juicio de Dios, sino para que Dios intervenga en sus vidas y los transforme.

 

Empecemos intercediendo, pues la oración nos dispone a la acción.

 

¿Acaso Dios lo hará con lo pocos que somos nosotros?

 

Génesis 18:1-33 descubrimos que la malvada Sodoma pudo ser perdonada a causa de 10 personas justas, o menos si Abraham no hubiese desmayado.

Aprendemos tres grandes lecciones:

  • No es la presencia de mal, lo que pone fin a la misericordia y benignidad de Dios, sino la ausencia del bien.
  • Nuestra intercesión debe concordar con el carácter de Dios y su pacto con la humanidad.
  • Aunque frecuentemente medimos la capacidad de influir en otros en términos cuantitativos, la aritmética humana no puede ser utilizada para calcular el impacto de los justos. Dios salva a través de muchos o de los pocos.

 

Por todo ello, pensando en las familias, tus amigos / as, compañeros / as de trabajo y estudio, etc... Te convoco a interceder diariamente y en tu iglesia.


Tags: Dios, intercesión, oración

Publicado por carlosmartiroy @ 11:00  | Predicaciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios