
Los profetas de la Biblia hacían una evaluación similar después de los desastres espirituales. Documentaban los efectos personales, sociales y ambientales que se daban como consecuencia de haberse alejado del único Dios verdadero (Isaías 1:1-9; Hageo 1:2-7).
En el nombre de un Dios amoroso, Hageo instó a sus vecinos a prestar cuidadosa atención a lo que había sucedido. Hizo notar la prioridad que le estaban dando a sus propias comodidades y quería que observaran cuán insatisfechos y vacíos seguían sintiéndose.
Si a Dios no Le importara, no nos pediría que consideráramos el tiempo y el esfuerzo que dedicamos a obtener rendimientos cada vez menores. Si no nos amara, no nos recordaría todo lo que nos ha dado. Dios ve lo que nos ha sucedido y sabe cuánto necesitamos centrarnos en Él hoy. -MRD
Tags: Cristo, Iglesia, Prioridades, Jesus