viernes, 11 de julio de 2008



“RENOVACIÓN INTERIOR.”

1-     Texto central:

“2ª Corintios 4: 1- 18.”

2-     Idea central:

“Es inevitable que los sufrimientos y situaciones complicadas que atravesamos en la vida se reflejen en nuestro aspecto físico, pero eso no es lo importante. Debemos procurar que nuestro hombre interior se vaya renovando, recobrando fuerzas para seguir adelante.”

3-     Introducción:

a)     Nuestro cuerpo diariamente está en un proceso de renovación. Mueren millones de células que son reemplazadas por otras nuevas. Conforme vamos siendo más mayores (menos jóvenes) esa velocidad de reemplazamiento disminuye. Es el proceso de renovación de nuestro cuerpo.

b)     De la misma forma todos los organismos y organizaciones han de hacerlo para no quedarse estancados. Las empresas lo llaman “mejora continua” y los partidos políticos “adaptarse a la sociedad en continua evolución” pero es lo mismo.

c)     Con los problemas y situaciones que atravesamos en nuestra vida se produce un deterioro en nuestro físico, lo que la Biblia habla como nuestro hombre exterior (aunque no hay dos hombres sino uno sólo). Muchas veces es lo que más nos preocupa, si nos salen canas nos teñimos, si se nos cae el pelo nos lo implantamos, si nos salen arrugas nos echamos cremas o nos hacemos la cirugía, etc. Pero esa no es la parte que debe reclamar nuestra atención.

Nuestro hombre exterior se puede ir desgastando, es lo normal, pero lo que no se debe desgastar nunca es nuestro hombre interior. Este debe estar en proceso de renovación constante.

d)     En esta mañana vamos a ver cual es la clave para esa renovación, cómo y dónde renovarnos.

e)     La Biblia nos enseña el camino para esa renovación porque también el hombre ha buscado esta respuesta en otros sitios: yoga, meditación, etc...

4-     Desarrollo:

4.1- “Clave de la renovación”

a)     El centro de gravedad en física es el punto teórico que mantiene el equilibrio de nuestro cuerpo. Si al movernos lo desplazamos es cuando nos caemos. Pues bien, el centro de gravedad de nuestra vida espiritual debe estar bien fijado.

b)     Leer 2ª Corintios 4: 15. Lo más importante para nosotros no debe ser nuestro progreso personal y material. Debemos comprender que lo más importante es el progreso del evangelio. Que la noticia de la salvación se extienda y sea aceptada por más personas. Esto supone mover nuestro centro de gravedad de nosotros mismos hacia los demás. Pero todavía falta otro movimiento.

c)     Leer 2ª Corintios 4: 17- 18. El segundo movimiento es pasar de lo material a lo eterno. Colocar esta vida terrenal en la dimensión en que la Biblia nos enseña y comprender que nuestro destino no es ser felices aquí (aunque Dios tampoco quiere que esta vida sea un valle de lágrimas). Nuestro lugar no es este, este mundo no nos aceptará plenamente. Esto no quiere decir vivir de espaldas a la actualidad sino tener clara la perspectiva de futuro. NOS ESTÁ ESPERANDO LA ETERNIDAD CON CRISTO.

d)     Nuestro objetivo en esta vida es ser como Cristo: 2ª Corintios 3: 18. Por eso necesitamos ser renovados: “hechos de nuevo”. Cambiar continuamente hasta ser como el Señor. Ahora veremos cómo podemos conseguir esto.

4.2 - “¿Cómo renovarnos?”

a)     2ª Corintios 4: 7. Esa renovación va a venir del poder de Dios no de mis fuerzas ni mis méritos. El agente que va a producir el cambio en nuestras vidas va a ser Cristo. Las situaciones por las que pueda atravesar me van a enseñar a depender de Dios.

b)     Efesios 3: 16. Es algo de lo que no podemos prescindir. El desgaste exterior de nuestra vida lo vemos, el interior a menudo nos pasa más desapercibido pero existe también. No debemos descuidarnos. Caer en el desánimo, la desesperación o abandonar. Debemos pedir a Dios que nos de Fuerza para seguir pero hacerlo como Él quiere.

c)      La semana pasada hablábamos de Ezequiel 47. Esa es la forma de renovarnos. Sumergirnos en el río de Dios, estar dispuestos a perder nuestra seguridad y dejar que ese río traiga fruto a nuestra vida y a la de otros.

4.3- “¿Dónde renovarnos?”

a)      En la oración. Lucas 11: 9- 10. Dios sabe cuales son nuestras necesidades y está dispuesto a intervenir a nuestro favor. En oración depositamos nuestra confianza en Dios y escuchamos su voz que reconforta nuestro corazón y nos anima a la vez que nos muestra el camino.

b)      En la comunión con los hermanos. 1ª Corintios 12: 26- 27 y Colosenses 3: 16. Dios nos ha colocado en la iglesia para que seamos renovados mediante el uso de los dones espirituales. Este es el aspecto de edificación de la Iglesia. Debemos estar pendientes unos de otros para que no permitamos que nadie perezca espiritualmente.

c)       En el consejo pastoral. Es la labor principal del pastor, procurar que todos crezcamos para ser como Cristo, aconsejarnos y enseñarnos a conseguirlo: Colosenses 1: 28- 29 y 1ª Tesalonicenses 5: 12.

d)      Trabajando en la obra de Dios. Este es el aspecto fundamental. Volvemos al primer punto de esta exposición. Nos vamos a renovar no para nuestro propio provecho sino para el avance del evangelio: 2ª Corintios 4: 17. Mientras trabajamos en la obra de Dios vamos a ir siendo hechos de nuevo. Esto no lo podemos conseguir si permanecemos pasivos a los proyectos y actividades de la Iglesia sino si me involucro, busco mi lugar y practico mis dones.

5-     Conclusión:

a)     No podemos evitar nuestro deterioro físico pero debemos estar atentos para no dejar de renovar nuestro hombre interior.

b)     La clave es enfocar nuestra vida en el servicio a Dios y a los demás.

c)     Seremos renovados en la dependencia del ES y en el trabajo en la obra de Dios.

d)     La renovación espiritual no es un concepto místico que se consigue yendo al Nepal ni retirándonos a ningún sitio.

e)     Tampoco podemos entender esta renovación como algo que me permita sentirme bien sino que me va a permitir llevar MUCHO FRUTO.

 

 

 

 

 

 

 

 


Tags: renovacion interior, nuevas fuerzas, espiritu santo

Publicado por manuelsanchez @ 22:44  | Predicaciones
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