Martes, 08 de julio de 2008


En 1896, H. G. Wells publicó un libro titulado La Máquina del Tiempo, un cuento imaginativo acerca de un científico que construye una máquina que puede transportar a alguien a través del tiempo. Al viajero del tiempo le preocupa el futuro, no el pasado. Al igual que muchos científicos, él cree que el «progreso» le dará a la raza humana la capacidad para construir un mundo mejor. Pero en el libro de Wells esta historia de ciencia ficción no tiene un final feliz.

El protagonista viaja millones de años al futuro. Allí el mundo se ha vuelto frío y oscuro. Mientras cae una nieve sombría, él ve los últimos remanentes de la vida esperando la extinción. Totalmente asqueado del ocaso de la vida en nuestro planeta, el científico regresa a su tiempo original para informar de su angustia.

La visión bíblica del futuro es muy diferente. Nos dice que Dios es el Señor a lo largo del tiempo mismo: «Para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día»

(2 Pedro 3RollEyes. Podemos ser optimistas en cuanto al futuro porque Dios sustituirá nuestro mundo por uno nuevo. En esos nuevos cielos y nueva tierra experimentaremos la bendita comunión con nuestro Creador por toda la eternidad (Apocalipsis 21:1-4). Aun ahora, Jesús está preparando un lugar para aquellos que Le aman (Juan 14:1-3), un lugar donde «ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor» (Apocalipsis 21Arcoiris. -HDF

Jesús está preparando un lugar para nosotros y nos está preparando a nosotros para ese lugar.

Tags: final tiempos, muerte, vida eterna, desesperación

Publicado por marioescobargolderos @ 10:35  | Estudios
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